La personalidad jurídica es negativa; conviene limitarla?

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No es la primera vez que mi opinión en una exposición de esta naturaleza, tiende a destacar la extrema necesidad de modificar, ampliar o ajustar el derecho societario paraguayo, a los nuevos tiempos. Es imposible negar que nuestro derecho de empresas, adolezca de un estancamiento legislativo y doctrinario que nos deja por lo menos una generación atrasada en relación, a otras legislaciones de la región.

En esta oportunidad pongo a consideración de los lectores, un factor determinante en el desarrollo de la comunidad, cual es el control de la actuación de las sociedades comerciales, limitando sus efectos clásicos, en el caso que la sociedad incumpla su finalidad.-

En primer término cabe precisar que soy de la opinión que la personalidad jurídica propia y diferenciada de la sociedad constituye una herramienta jurídica elemental e infranqueable para el desarrollo económico del mundo moderno.

La carencia de este recurso técnico jurídico, limitaría el progreso a los recursos propios de cada individuo. Dicho individuo sería un "Quijote", que asumiría dentro de su locura, arriesgar todo su patrimonio en cada empresa que decidiera acometer.

Definitivamente, el mundo no tendría la forma que hoy le conocemos, sin la noción de la sociedad de responsabilidad limitada como sustento jurídico de la empresa comercial.

A partir de esa idea, la historia de la civilización ha recibido un impulso notable, en base al concepto de la aportación ideas, capitales, y trabajo, los cuales organizados tienden a ir más allá de las propias limitaciones personales de sus emprendedores, dando así lugar a grandes logros de la humanidad.

El éxito de la sociedad comercial como generador del desarrollo del mundo moderno (no olvidar que también su uso indiscriminado ha generado resultados negativos), radica en sus dos cualidades fundamentales: la diferenciación entre la personalidad jurídica de la sociedad y la de sus miembros; y la limitación de la responsabilidad individual de sus socios. En la actualidad de nuestro derecho societario, aún se mantiene la idea petrificada e inmutable de que la finalidad de la persona jurídica sólo puede alcanzarse con una separación entre su personalidad y la de sus miembros, es decir entre el patrimonio de la sociedad y el patrimonio de los socios. Dichas cualidades, son sin lugar a dudas la esencia misma del fenómeno societario, sin embargo la actualidad, las nuevas realidades, las actuaciones de ciertos capitales monopólicos, han hecho revisar la estabilidad e inmutabilidad de dichas ideas.

El derecho paraguayo legisla el fenómeno societario como una realidad jurídica, es decir, como un recurso técnico destinado a permitir, dadas ciertas condiciones, la imputación diferenciada de la responsabilidad, obligaciones y propiedad en el ejercicio de una actividad lícita.

Ahora bien, cuando y por qué la personalidad jurídica es negativa, y conviene limitarla?

Si partimos de la base que la imputación diferenciada de la actuación, propiedad y responsabilidad de la sociedad, debe estar condicionada a que su utilización se ajuste a una finalidad lícita, nos acercamos al concepto societario que quiero plantear en este artículo.-

El planteamiento nos introduce en el campo de aplicación de la teoría que se ha dado en llamar de la "penetración, "desestimación" o "inoponibilidad de la personalidad jurídica", "corrimiento o leventamiento del velo societario", o "disregard of legal entity", y que postula que el uso meramente instrumental de las formas societarias cede ante la consideración de la realidad económica y la supremacía del derecho objetivo, siendo en consecuencia lícito rasgar o levantar el velo de la personería, para penetrar en la vedad que se esconde tras el, haciendo prevalecer la justicia cuando se abusa de la personería jurídica pretendiendo utilizarla para fines no queridos por la ley (1) Lógicamente, la teoría a ser expuesta no tiene origen en este artículo ni mucho menos, sino que ha sido objeto de un largo tratamiento, siendo hoy un elemento trascendental en la seguridad jurídica internacional.

La teoría de la inoponibilidad de la personalidad jurídica nace a través del tratamiento jurisprudencial de la materia, surgiendo como respuesta a la necesidad de desarticular maniobras simulatorias, o abusivas cometidas al amparo de las formas jurídicas societarias.

La intención se origina en la protección de un bien jurídico superior, impidiendo que la personalidad jurídica diferenciada de la sociedad, se utilizara como vehículo para una simulación en perjuicio de terceros, eludiendo obligaciones alimentarias, hereditarias, de la sociedad conyugal, fiscales, laborales, etc.

La teoría se sustenta en la que la atribución de una personalidad diferenciada constituye un recurso legal, cuya función es posibilitar la concreción de intereses humanos distinguidos por la ley. Ahora bien, esa distinción sólo puede ser mantenida mientras que la sociedad, no exceda el marco de la normativa ideada según sus fines, es decir, cuando la sociedad se hubiera constituido para satisfacer fines o intereses que sobrepasan el que la normativa reconoce como legítimos.

Si se sostuviera tercamente una suerte de valor absoluto de las instituciones jurídicas, se correría el riesgo de crear escudos protectores de la ilicitud, haciendo del derecho un desvalor vacío de contenido moral, que atentaría contra el propio ser humano que lo creo.-

El concepto de que la sociedad es un sujeto de derecho independiente, debe mantenerse en tanto no se violen las reglas supriores del ordenamiento jurídico. Cuando el recurso técnico es utilizado para violar la ley, el orden público y la buena fe, para frustrar derechos a terceros, o aún, simplemente para llevar adelante fines extra-societarios, el mismo derecho carece de funcionalidad.

No obstante lo mencionado, la inoponibilidad no debe constituirse en una herramienta de uso corriente, siendo su utilización excepcional y residual. La utilización, debe quedar limitada a casos concretos, cuando a través de la personalidad jurídica se ha buscado y logrado fines contrarios a la ley, y queda configurado un abuso de la personalidad jurídica de tal entidad, que pueda llevar al resultado de equiparar a la sociedad con los socios.

Sólo en estos casos concretos y bien determinados, resulta lícito correr la "cortina" de la personalidad jurídica, y develar la realidad que se oculta detrás de ella – es decir a la persona física que tienen el ejercicio del poder de decisión-, con la finalidad de corregir el fraude o neutralizar la desviación, toda vez que la sociedad configure una elemento que intenta cubrir la responsabilidad patrimonial del verdadero responsable.-

No obstante a que según mi entender la aplicación de la teoría de la inoponibilidad es de aplicación directa, sin necesidad de una norma expresa, sin embargo cabe notar cuáles son los tipos normativos del Paraguay, aplicables en tales casos.

En los sistemas jurídicos extranjeros, el sostenimiento jurisprudencial se ha basado en el principio normativo tipificado, que postula el "derecho a asociarse" con fines lícitos. De tal manera, si existiere ausencia de dicha finalidad decae la razón de ser del permiso del uso de la ficción jurídica de la personalidad.

En concordancia con dicho criterio, encontramos lo normado por nuestra legislación civil, la cual en el artículo 963 C.C., menciona: "Será nula la sociedad que tenga fines ilícitos…"

Vale decir, nuestro propio ordenamiento permite la lógica deducción de que si la sociedad tiene por fin, una actividad antijurídica contraria a la moral y a las buenas costumbres, o que perjudiquen los derechos de terceros (art. 299 C.C.), la misma es nula o por lo menos dicha actividad, es nula. Aquí cabe advertir que la nulidad en este caso, es de efectos "ex tunc", con lo cual el acto no genera efectos jurídicos.

Por su parte yendo estrictamente a la aplicación de la teoría de la oponibilidad, ésta presupone que la misma sea aplicada cuando la sociedad i) encubra la consecución de fines extrasocietarios o, ii) cuando constituya un mero recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe, o para frustrar derechos de terceros.

Bajo tales presupuestos, no caben dudas que dicha actuación será imputada directamente a los socios o a los controlantes que la hicieron posible, de modo que la naturaleza y efectos de la misma podrá ser valorada como si hubiera sido realizada directamente por el socio o controlante y no por la sociedad.

Y si de ello surgiera perjuicio para terceros, el socio o el controlante que la hizo posible, será entonces responsable ilimitadamente por los daños ocasionados (C.C.art. 963 in fine)

Esto significa que la inoponibilidad de la personalidad jurídica se produce en dos campos: a) el de la imputación diferenciada, permitiéndose atribuir la actuación al socio o controlante en su propia persona; ii) el de la limitación de la responsabilidad, atribuyéndose responsabilidad solidaria e ilimitada a dicho socio o controlante por los perjuicios ocasionados.

La determinación de las consecuencias de este orden deberá hacerse en cada caso en concreto y deberá adoptarse la solución que en menor medida afecte los legítimos derechos adquiridos por terceros como consecuencia de dicha actuación.

Este cuidado en la aplicación de la teoría se debe a que en la práctica, al correrse el velo societario y aplicarse a la actuación, las figuras jurídicas que regulan el fraude, la simulación, etc., surgirán colisiones entre los derechos de los terceros que contrataron con la sociedad y los afectados por la actuación realiza en su perjuicio. Para tales ocasiones, deberá buscarse la solución en el resto del ordenamiento leal en cuanto a la protección de los derechos adquiridos por los terceros de buena fe y a título oneroso, regla impuesta precisamente en miras a resguardar la seguridad jurídica.

Consecuentemente, no debe perderse de vista que lo que persigue el instituto, es principalmente prevenir que el socio eluda sus responsabilidad bajo el amparo de una ficción jurídica creada para protección de un bien superior, impidiendo que actos simulados o fraudulentos en perjuicio de terceros terminen quedando sin sanción gracias a la utilización, aunque desviada, de ese recurso.

Alcance y efectos de la aplicación de la Teoría de la inoponibilidad
El ordenamiento jurídico –ficción mediante- otorga a las sociedades una personalidad jurídica diferenciada, a los efectos de posibilitar los fines para los cuales ella es reconocida. Así, se facilita que un grupo de individuos se asocie libremente para desarrollar una actividad lícita. O sea, la observancia de esos fines (lícitos) resulta condición sine qua non para la vigencia de los efectos de la personalidad jurídica.

Aún cuando sobre la base de lo precedentemente expuesto podría sostenerse que en caso de constatarse un uso desviado de la sociedad cesaría todos los efectos de la personalidad jurídica no debería ser así, aunque nuestro derecho positivo, a priori así lo permite.

Nótese, que las normativas que han recogido el principio de la inoponibilidad, no consagran una desestimación de la personalidad, sino únicamente su inoponibilidad.

Es decir, la inoponibilidad es una especie de ineficacia parcial, limitada a ciertas personas o a ciertos efectos del acto o negocio jurídico. En la teoría de los hechos y negocios jurídicos, el acto inoponible es válido y eficaz entre las partes, pero sus efectos son inoponibles respecto de ciertos terceros.

En efecto, conforme la racional interpretación de la teoría, los efectos de la personalidad jurídica de la sociedad, resultarán inoponibles a aquellos terceros perjudicados por la actuación de la sociedad que encubra la consecución de fines extrasocietarios, constituya un mero recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe, o para frustrar derechos de terceros.

Únicamente en tales casos, la actuación de la sociedad, y por consiguiente, los efectos y responsabilidad derivados de ella, resultarán imputables directamente a los socios o controlantes que la hicieron posible, quienes no podrán oponer al agraviado la "muralla" de la personalidad jurídica societaria.

Pero reiteramos, los efectos de esta inoponibilidad no son erga omnes, ya que su aplicación, por ser excepcional en concordancia con el art. 963 in fine del C.C., es pertinente para quien resulta perjudicado por la actuación viciada de la sociedad.-

Fuera del caso concreto, la personalidad jurídica de la sociedad se mantiene a salvo, pues la aplicación no implica el desconocimiento total de la personalidad jurídica, sino simplemente la no aplicación en el caso concreto del privilegio de la responsabilidad limitada.

Así, la aplicación de la figura no constituirá por sí misma una causal de disolución de la sociedad, ni habrá de alterar el particular ordenamiento societario interno. Una vez efectuada la imputación, la naturaleza y calificación del negocio, así como sus efectos y responsabilidades, se regirán por lo que las demás normas del ordenamiento jurídico establezcan al respecto.

CONCLUSIÓN

En definitiva, cabe colegir que sin dudas la teoría de la inoponibilidad de la personalidad jurídica, es una herramienta y pilar fundamental de sustento de la seguridad jurídica; por lo cual su aplicación en nuestros tribunales, es de urgente necesidad, no sin antes volver a advertir que como todo remedio, este debe ser utilizado con sabiduría, puesto que de lo contrario podría constituirse en un mal, peor que la propia enfermedad.-

1) Civil y Comer. San Isidro, Sala II, setiembre 1994: Sánchez, Marta Susana y otra c. Vázquez Raúl y otros". Revista La Ley Argentina

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